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Housekeeping genes. Los genes que nos protegen contra el cáncer

Hasta el 80% de nuestros genes en una situación de estado basal se van a encontrar condensados, cerrados o no accesibles para poder ser leídos. Esto se conoce como regulación genética positiva (propio de la célula eucariota). Este tipo de regulación nos permite ahorrar energía y que todo nuestro ADN tenga cabida en el núcleo de la célula. Si estuvieran abiertos o descondensados de base, no tendríamos espacio físico para almacenarlos.

 

Hay un grupo de genes que, sin embargo, se van a encontrar -por norma- siempre descondensados o accesibles. Estos son conocidos como Housekeeping genes o genes de mantenimiento. Estos genes son los responsables de, como su nombre indica, cuidar a nuestras células. Producen proteínas apoptóticas o inhibidoras de la angiogénesis. En definitiva moléculas que van a protegernos contra células prooncogénicas.

 

Este estado, con el 80% de nuestro código genético condensado y con los Housekeeping genes activos, debería de ser el estado basal fisiológico en el que nos deberíamos encontrar. A partir de ahí, ante una inflamación aguda como respuesta, por ejemplo, a un patógeno o a un traumatismo, se activarán genes proinflamatorios. Al tratarse de una respuesta aguda, continuaremos teniendo la suficiente energía para mantener los genes de mantenimiento activos protegiendo a nuestra célula.

 

Una inflamación de bajo grado requiere un elevado coste energético que ocasiona el silenciamiento de los Housekeeping genes

 

 

Pero ¿y si la inflamación es de larga duración, convirtiéndose en un estado de inflamación de bajo grado? En ese caso, los genes proinflamatorios no se podrán condensar y volver a su estado natural. Por jerarquía de prioridad evolutiva, estos genes en un contexto de estrés no pueden dejar de producir moléculas proinflamatorias ya que está en juego nuestra supervivencia. No obstante, esta situación requiere un elevado coste energético que va a ocasionar, en contrapartida, el silenciamiento de los Housekeeping genes, perdiendo la producción de esas moléculas que nos van a proteger contra el cáncer.

 

La alteración de nuestra microbiota -ya sea por una mala alimentación, por situaciones de estrés emocional o por el exceso de grasa corporal en detrimento del músculo- es uno de los motivos más habituales de inflamación de bajo grado en nuestras poblaciones desarrolladas.

 

Si hay inflamación de bajo grado, la prioridad será inflamar y los Housekeeping genes no podrán actuar para protegernos. Resuelve la inflamación de bajo grado lo antes posible.